Y procurad la paz de la ciudad
a la cual os hice transportar, y
rogad por ella a Jehová;
porque en su paz tendréis
vosotros paz. (Jer. 29:7)
Hay momentos en nuestra vida en los que nos sentimos abatidos y sacudidos, como cuando las olas nos llevan de un lugar a otro. En esos momentos, debemos elevar nuestro clamor a Dios, y Él traerá esperanza a nuestro corazón.
El Salmo 42 se centra en el clamor. El salmista no niega su situación; aun cuando le preguntan: «¿Dónde está tu Dios?», vuelve a levantar su ruego:
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.
Salmos 42:11 RVR1960
Predicación a cargo del Pastor Jorge Farfán